Agitada, presta a descansar por un momento, Victoria encendió el televisor para mirar cualquier programa. En los comerciales, anunciaban las fechas para el casting de un musical que llegaba a la ciudad. Miraba atenta y entusiasmada la convocatoria, pero repentinamente la llamaron. Triste, acudió a las voces y no pudo enterarse cuándo y dónde serían las audiciones.
— ¡Tercera llamada! —Anunciaron en La Scala.
El teatro estaba repleto. Estallaba en júbilo. Fascinados, los espectadores aguardaban la Obertura mientras Victoria salía del camerino y aparecía en escena, dispuesta una vez más a dar el concierto de su vida.
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